Empecé a montar vídeos cuando las manos apenas me llegaban al teclado. Era un enano y no sabía ni qué estaba haciendo, pero no tardé en darme cuenta del potencial que tenía contar historias.

Para muchos su pasión en este trabajo puede que sea la técnica o la capacidad de informar, pero para mi lo bonito es transmitir sentimientos. No hay nada mejor que alegrar a alguien con un vídeo, hacerle reír o emocionarse con algo que has hecho.

Yo pasé mi infancia entre pelis, tebeos y libros, y me encantaría que algo de lo que haga en el futuro emocione a otros la mitad de lo que me emocionaron a mi.

Aun soy muy joven y me queda mucho por hacer. No me considero muy distinto de ese pequeñajo que encendía el ordenador por primera vez, pero tengo muchas ganas de seguir aprendiendo y estoy contento de poder hacerlo en el mejor sitio.